Educación financiera: ¿Cuánto antes, mejor? Pero ¿qué educación financiera?

En 2013, desde ADICAE presentamos un estudio sobre el nivel de educación financiera de la población española. El diagnóstico era claro: la formación y la información financiera eran insuficientes. Casi el 90% de las personas encuestadas quería seguir formándose para tomar mejores decisiones, evitar fraudes y conocer mejor los productos financieros.

Han pasado 13 años. ¿Hemos avanzado realmente?

¿Qué educación financiera necesitamos?

La educación financiera no puede limitarse a enseñar a utilizar una tarjeta, contratar un préstamo o invertir. También debe enseñar a preguntarnos si necesitamos un producto, cuánto nos va a costar, qué riesgos tiene, qué alternativas existen y cuáles son nuestros derechos.

Porque saber utilizar un producto financiero no significa necesariamente comprenderlo.

Una asignatura pendiente

A pesar de las numerosas situaciones de abusos y malas prácticas financieras vividas en España, la educación financiera y de consumo sigue sin ocupar un espacio estable y central en las aulas.

Los jóvenes tendrán que enfrentarse a créditos, cuentas bancarias, compras a plazos, inversiones y nuevas formas de pago. Necesitan herramientas para comprender estas decisiones y actuar ante posibles abusos.

Y si la educación reglada no ocupa ese espacio, otros lo harán.

¿Quién educa a los jóvenes?

Las redes sociales y los influencers tienen cada vez más peso en la forma en que muchas personas reciben información sobre ahorro, inversión, criptomonedas o créditos.

El problema no es que se hable de finanzas en redes, sino quién lo hace, con qué intereses y qué riesgos transmite.

Presentar la inversión como una forma sencilla de ganar dinero o normalizar el endeudamiento puede tener consecuencias importantes para los consumidores.

“Ahorra. Invierte. Avanza”: ¿es suficiente?

El lema del Banco de España para el Día de la Educación Financiera es “Ahorra. Invierte. Avanza”.

Desde ADICAE creemos que el debate debe ir más allá.

Educar financieramente significa comprender, comparar, detectar riesgos, identificar abusos, conocer nuestros derechos y saber reclamar. También significa saber cuándo un producto financiero no nos interesa o simplemente no lo necesitamos.

Una educación financiera crítica

Las preferentes, la deuda subordinada, las cláusulas suelo, los créditos revolving, los productos complejos o los fraudes digitales deberían habernos enseñado que conocer un producto no es suficiente.

Necesitamos una educación financiera crítica, responsable y solidaria, que forme consumidores capaces de tomar decisiones y defender sus derechos.

Un consumidor que sabe invertir no necesariamente es un consumidor formado.

Un consumidor formado es aquel que sabe decidir, comparar, detectar riesgos, defender sus derechos y reclamar cuando son vulnerados.

Por eso, desde ADICAE reivindicamos una educación financiera que no forme clientes más dóciles, sino consumidores más críticos, activos y conscientes de sus derechos.

Educación financiera, sí. Pero crítica, responsable y solidaria.

Buscar

Enviar artículo

Scroll al inicio
ADICAE-Galicia-logo
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.